Cómo se convierte a blanco y negro
La conversión recorre los píxeles de la imagen y sustituye el color de cada uno por su luminancia, calculada con la fórmula clásica de pesos: 30 % del rojo, 59 % del verde y 11 % del azul. No es una media cualquiera: el ojo humano percibe el verde como mucho más claro que el rojo o el azul, y estos pesos reproducen esa sensibilidad. Un césped verde y un cielo azul de intensidad parecida no acaban en el mismo gris, que es lo que pasaría con una media simple.
El resultado se descarga en JPG con calidad 95, con las mismas dimensiones del original y el sufijo «_blanco_y_negro» en el nombre. Todo ocurre en el navegador, sin subir la foto.
Por qué no basta con «quitar el color»
Convertir a blanco y negro es una traducción, y toda traducción pierde cosas. Lo que más se pierde es el contraste por color: dos objetos de colores distintos pero con la misma claridad acaban en un gris casi idéntico, y una foto que en color se leía bien en blanco y negro puede volverse plana. El caso típico: flores rojas sobre hojas verdes, o un balón naranja sobre el césped.
A cambio, quitar el color revela otra cosa: la luz, la textura y la composición. Sin color que distraiga, lo que manda son las sombras, las líneas y los materiales. Por eso las mismas fotos no funcionan igual en los dos mundos.
Qué fotos lucen en blanco y negro (y cuáles no)
Si tu foto depende del color para contarse —y no es negociable que sea monocroma—, contrástalas antes ajustando tonos con la herramienta de filtros y convierte después el resultado.
Lo que esta herramienta no tiene
Es una conversión de un clic con una sola fórmula, a propósito. No hay controles de contraste, brillo, grano de película ni virado sepia, y no convierte en dos pasos ni con máscaras. Si quieres tonos sepia (marrón cálido, típico de fotos antiguas) necesitas la variante de color: aquí el resultado es gris puro, sin tinte.
Tampoco guarda el original: la información de color se descarta al convertir, y no hay vuelta atrás. Conserva siempre la foto a color por separado; el archivo en blanco y negro es una copia de la interpretación, no del original.
Si algo no funciona
- La foto ha quedado plana y sin contraste. Casi siempre es el caso «contraste por color»: el sujeto y el fondo tenían claridades parecidas y ahora son el mismo gris. Cambia de encuadre, busca un fondo más claro u oscuro, o ajusta el contraste antes de convertir.
- Mi PNG con transparencia sale con fondo negro. El JPG de salida no admite transparencia, así que las zonas vacías se rellenan de oscuro. Rellena el fondo antes o exporta la imagen sin transparencia.
- No se abre la foto del iPhone. Es HEIC, que la mayoría de navegadores de escritorio no decodifican. Conviértela a JPG en el propio teléfono.
- El archivo no pesa menos. Es normal: el JPG guarda la imagen en un espacio de color interno con los tres canales aunque el contenido sea gris. El peso se parece al de la original; si necesitas reducirlo, pasa por el compresor.
Privacidad
La conversión ocurre dentro del navegador: la foto se lee del disco, se transforma en memoria y se descarga desde ahí. No hay subida, ni servidor, ni copia en ninguna parte, y puedes comprobarlo en la pestaña Red de las herramientas de desarrollo mientras conviertes.