Qué hace este conversor (y qué no hace)
El proceso es directo: la imagen se decodifica en el navegador, se dibuja sobre un lienzo con el mismo ancho y alto del original y se vuelve a guardar en el formato que elijas. Si sales a JPG o WebP, la codificación usa una calidad fija del 92 %; PNG es sin pérdida. El archivo se queda en tu dispositivo de principio a fin.
Lo que no cambia al convertir:
- Las dimensiones. Una imagen de 1200 × 800 píxeles sale con esos mismos píxeles. Si necesitas otro tamaño, usa Redimensionar imagen.
- El contenido. No hay recorte, giro, ni mejora de resolución. Convertir no arregla una foto borrosa ni agranda nada.
- Los metadatos, que desaparecen. Al volver a codificar se pierden los datos EXIF (cámara, fecha, GPS). Es un efecto secundario que a veces interesa, otras no.
Y una aclaración importante: convertir puede reducir el peso, pero no es su función. Si lo que buscas es un archivo más pequeño manteniendo el formato, el compresor te da control fino sobre la calidad.
Qué formato elegir en cada caso
Los tres formatos de salida no compiten entre sí: cada uno resuelve un problema distinto.
Una regla rápida que casi nunca falla: lo que es fotografía va a JPG, lo que tiene bordes duros o fondo transparente va a PNG, y lo que va a una web va a WebP. Para trámites y formularios donde no estás seguro de qué aceptan, JPG es la apuesta segura.
La transparencia al pasar a JPG
El formato JPG no tiene canal alfa, así que las zonas transparentes tienen que convertirse en un color sólido. Aquí se rellenan de blanco, que es lo que esperan la mayoría de tiendas y plataformas al subir logos o fotos de producto.
Si el fondo blanco no te sirve, tienes dos salidas: convertir a PNG o WebP, que sí conservan la transparencia, o rellenar el fondo con el color que quieras antes de convertir, con un editor. Lo que no puedes hacer es esperar que JPG «guarde» la transparencia para más tarde: una vez convertido, esa información ya no está en el archivo.
Conversiones que conviene evitar
Convertir siempre es posible, pero algunas combinaciones empeoran el resultado y conviene saber cuáles:
- JPG a PNG. El archivo casi siempre pesa más y no ganas nada: la calidad ya estaba fijada al guardar el JPG original. Es la conversión que más sorpresas negativas produce.
- Reconvertir en cadena. JPG a WebP a JPG a PNG: cada paso con pérdida suma artefactos. Si acabas necesitando otro formato, vuelve siempre al archivo original.
- Fotos a PNG «porque es mejor calidad». Es un mito extendido: PNG no mejora la imagen, solo evita más pérdida, y el precio es un archivo de varios megabytes.
- GIF animado a JPG. Solo se conserva el primer fotograma.
En cambio, las conversiones que sí tienen sentido claro son: PNG de foto a JPG (se ahorra mucho peso), JPG a WebP (menos peso con calidad 92), PNG con transparencia a WebP (transparencia con menos peso) y cualquier formato raro a JPG o PNG para asegurar compatibilidad.
Compatibilidad según el destino
Como norma general: si el archivo lo va a abrir una persona desconocida en un dispositivo que no controlas, JPG o PNG. Si lo va a servir una página web, WebP.
Si algo no funciona
- El archivo convertido pesa más que el original. Casi seguro: venías de JPG y has ido a PNG. Vuelve a JPG o prueba WebP.
- Mi logo ha salido con fondo blanco. Has convertido a JPG, y el JPG rellena la transparencia de blanco. Elige PNG o WebP para conservarla.
- No se abre la imagen de mi iPhone. Es HEIC, que la mayoría de navegadores de escritorio no decodifican. Pasa antes por el app de fotos o guarda como JPG desde el móvil.
- La calidad ha bajado un poco. Es el coste de re-codificar a JPG/WebP con calidad 92. En la primera conversión es prácticamente invisible; conviértelo cinco veces seguidas y sí se nota.
- Archivo de más de 20 MB. El límite práctico del conversor; con fotos tan pesadas, reduce antes el tamaño.
Privacidad: el archivo no se mueve de tu equipo
La conversión ocurre dentro del navegador: no hay subida, ni servidor, ni cola de procesamiento. La imagen se lee del disco, se transforma en memoria y se descarga desde ahí. Si abres las herramientas de desarrollo y miras la pestaña Red mientras conviertes, no verás ninguna petición llevando tu imagen.
Un detalle que suma: al re-codificar se eliminan los metadatos EXIF, incluidas las coordenadas GPS que los móviles graban por defecto. Si vas a publicar fotos de tu casa en un anuncio o fotos personales en una tienda, convertirlas antes deja el archivo limpio de ubicación y modelo de cámara.